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Con
una geografía larga, angosta y desierta,
el contraste entre el azul turquesa del mar y
el ecosistema único de desierto viviente
hace de la Península de la Baja California
una de las últimas fronteras para los verdaderos
amantes de la naturaleza.
El
Mar de Cortez, o Golfo de California, es un cuerpo
de agua largo, angosto y profundo, salpicado de
montañas y cañones submarinos que
producen corrientes ascendentes llamadas Surgimientos,
ricas en nutrientes, las que a su vez, producen
continuas explosiones de plancton contribuyendo
así a la magnífica diversidad de
peces tropicales y pelágicos, además
de incontables especies de invertebrados.
Esta amplia diversidad de especies forma un ecosistema
tan único, que Jacques I. Cousteau lo bautizó
como El Acuario del Mundo. .

Mamíferos
marinos tales como Lobos y manadas residentes
de varias especies de delfines, orcas, ballenas
piloto, jorobadas, azules, de Bride, de aleta,
cachalotes, grises, etc., atraen a buzos de todo
el mundo hacia esta zona, con el deseo de tener
encuentros cercanos con los animales más
grandes.

Plantas
y animales endémicos fueron testigos durante
milenios del aislamiento de esta tierra inhóspita,
habitada solamente por tribus nómadas que
dejaron solamente algunas pinturas rupestres a
su paso antes de desaparecer. El origen de esas
pinturas rupestres es aún desconocido,
pero están consideradas como patrimonio
de la humanidad.
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